
The Last guardian es un juego que brilla con luz propia por lo poco convencional que es. Tiene una historia completamente única y una carga emotiva que lo hace muy particular.
Tiene algún que otro error en la jugabilidad. En algunas partes encontramos una bajada de FPS importante y notamos que el juego se ralentiza. Otro de los fallos que hemos encontrado es que en algunos puzles nos cuesta avanzar porque Trico (el animal que nos acompaña en la aventura) no está colocado de forma correcta y no hace la acción que le corresponde, esto puede hacer que nos atasquemos durante algún tiempo en alguna zona concreta. Pero el peor de los fallos es la cámara. En muchas ocasiones se atasca o se sitúa en zonas difíciles y complicadas que impide visualizar correctamente el juego y empeora la experiencia del título.

Aún así son errores que no son demasiado importantes, por lo que la grandeza del propio juego las tapa sin problema. The Last Guardian tiene un apartado artístico y visual muy correcto en el que destacan sobre todo las zonas con ruinas.
El apartado sonoro es sencillo. Las melodías que van sonando a lo largo del título encajan perfectamente con el contexto de la zona en la que nos encontramos, pero no destacan demasiado.
En la historia iremos conociendo a Trico y al niño y viviremos la relación de ambos personajes que irá estrechándose hasta el punto de ser inseparables. The Last Guardian consigue transmitir cantidad de sensaciones y emociones. La historia cala en lo más hondo y en ocasiones nos pondrá el corazón en un puño.
